Aunque muchos temen que la Inteligencia Artificial (IA) pueda socavar las cualidades humanas de la creatividad y la innovación, la historia nos ha enseƱado que cada vez que hemos utilizado nuevas tecnologĆas para potenciar nuestras capacidades, hemos conseguido avances sorprendentes.
No obstante, debemos hacernos cargo de esta nueva realidad. Primero, asegurarnos de que haya mÔs inversión pública en estos temas y de llevar una investigación responsable para garantizar que se utilice de manera ética.
En esta lĆnea, el Ministerio de Ciencia, TecnologĆa, Conocimiento e Innovación desarrolló una polĆtica de IA, la cual parece haber caĆdo en el olvido. AhĆ se definen claramente ejes temĆ”ticos que abordar para avanzar en esta lĆnea. Incluso, asegurar que todos los trabajadores tengan acceso a la educación y formación necesaria para adaptarse a estos cambios. Pero si cada vez que se produzca un cambio de gobierno vamos a partir de cero, esto no serĆ” sustentable en el tiempo y el riesgo serĆ” mucho mayor.
Necesitamos que la polĆtica de IA sea de Estado, no de Gobierno. Es de interĆ©s de todos ponernos al dĆa en esta lĆnea y asegurarnos que sea utilizada para mejorar nuestras vidas y no para amenazar nuestra seguridad y privacidad.
Por eso, la invitación es a reflexionar responsablemente sobre el papel de la IA en nuestra sociedad. A un Estado responsable, privados comprometidos y trabajadores empoderados. Es necesario comenzar imaginando desde ya, cómo podemos aprovecharla para crear un futuro mÔs justo, sostenible y creativo.
AndrƩs Arce Maillard
Académico de Vinculación con el Medio
Facultad de IngenierĆa, Arquitectura y DiseƱo
Universidad San SebastiƔn
