OPINION SOCIEDAD

Los impactos de Toledo

Juan Antonio Sánchez Campos especialNada mejor que refugiarse en los tuyos para celebrar unas jornadas al calor del mismo fuego provocado por las reformas. Eso parece ser lo que ha pensado el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy y nada mejor que ponerse el traje de gala otorgado por la mayoría de los ciudadanos para hacerlo. Bendiciones y alabanzas para todas sus más cercanas colaboradoras sentadas a ambos lados del trono, la Sra. Cospedal como Presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha y Secretaria General del PP a un lado y como no podía ser menos, la vicepresidenta del Gobierno, Sra. Sáenz de Santamaría al otro; juntas pero no revueltas dado el cariño que se profesan fuera del recinto de la Santa Sede.

Hasta aquí todo bien, pero las cosas se tuercen cuando comienzan a sentarse bases que no tienen por donde asentarse, alusiones a la necesidad de los recortes por la mala gestión del PSOE –aunque en buena medida, la reflexión sobre el desastroso ejercicio de los socialistas es cierta- cuando él estaba en la oposición y tan solo se dedicó a tirar piedras al socialismo oculto tras la valla de sus verdaderos propositivos –el poder-. “Los problemas los eliminamos sin esconder nada” acertó a comentar en tono triunfalista durante su ponencia, para después proceder a echarse tierra encima diciendo que ellos siempre van con la verdad por delante –habrase visto tamaña injuria al ciudadano-. La verdad es algo muy subjetivo para el Sr. Rajoy y los suyos, la verdad es que la inflación está igual que hace doce meses; la verdad es que la sociedad española suma seis millones de parados y la verdad es la gran mentira que propago a los cuatro vientos para obtener mayoría. La auténtica y verosímil verdad es la realidad de un año a punto de expirar que traerá otro peor; radicalmente distinto al que prometió en sus discursos con el único fin de salir elegido; estamos a punto de estrenar un 2013 en el que muchas familias sufrirán las penurias continuadas de un receso que se prolongará en el tiempo – ¿2014?-.

El mandato socialista del Sr. Zapatero se llevó a cabo con continuos capotazos para sortear el problema que se cernía y es ahora el Gobierno de los populares, el encargado de darnos el golpe certero a la calidad de vida y el bienestar social de los ciudadanos. Ni tan siquiera con el descabellado programa de reformas el Sr. Rajoy logrará su obsesivo afán por reducir el déficit en 2012, ni el de 2013 tal y como se nos presenta; de la esperanza en 2014 para el crecimiento no viven las familias y la confianza en la clase política ha desaparecido por completo. Es por eso que la cumbre del Partido Popular en la emblemática ciudad de Toledo, no parece el lugar idóneo para hinchar el pecho de manera satisfactoria; un año cargado de descalificaciones constantes al Estado de Bienestar y al PSOE que remontándonos a los comienzos de su legislatura, adelanto no poner nunca como escudo –en Toledo lo habrá hecho por quedar bien con el entorno- . Resulta contraproducente la situación del PP en España con la realidad de lo que se oye en la calle; algo curioso sin lugar a dudas que el partido en el Gobierno de España sea recriminado por los recortes y que consiga la distinción de ser beneficiado por las elecciones gallegas, catalanas y vascas en el mismo año, no deja de ser cuanto menos, inquietante.

Aludiendo al lugar donde se ha llevado está inusual celebración podríamos improvisar incluso diciendo “Hay Toledo, tu que viste nacer el equilibrio de las pensiones, ahora las ves caer en el abismo de los recortes, en la calidad de vida de aquellos que fueron seducidos por las tramas del poder.” Hubo hace un año muchos españoles que pensaron en la gobernanza de un partido de derechas para refugiarse de los problemas que erosionaban el futuro de las familias, que creyeron asegurar su derecho a percibir parte de lo entregado con su trabajo al Estado y así poder disfrutar lo que les quedará de vida. La verdad se volvió en su contra y lo que confiaron en llevar a cabo, se ha convertido en una nueva forma de vida, seguir manteniendo la familia con los ingresos y la de sus hijos por desempleados; siguen siendo los pilares que sustentan la unidad familiar y los mismos que ahora ven como se resquebraja su estructura.

La sociedad está como se encontraba antes de llegar la democracia a nuestros hogares, el pobre sigue siendo el débil, la clase media ha desaparecido y el rico no quiere saber nada. Suficientes argumentos para no ir a Toledo a regodearse de la situación que atraviesa la sociedad española.

Juan Antonio Sánchez Campos