Geoblast amplía sus capacidades en Tarapacá con moderno centro para el procesamiento geológico

Una nueva infraestructura destinada a fortalecer los servicios especializados para la minería comenzará a operar en Pozo Almonte con la inauguración del Centro Integrado de Procesos Geológicos (CIPGE) de Geoblast, proyecto que contempla una inversión de $4 mil millones y que incorpora capacidades de geología, tecnología, digitalización y automatización.

El nuevo complejo, ubicado en el Barrio Industrial de Pozo Almonte, posee una superficie de 10.500 metros cuadrados y está diseñado para procesar hasta 20 mil metros de sondajes mensuales. Además, dispone de una bodega con capacidad para almacenar hasta 240 mil metros de muestras geológicas.

La construcción del CIPGE responde al crecimiento que ha experimentado la operación de Geoblast en Tarapacá durante la última década. La empresa inició sus actividades en la región en 2016, prestando servicios de muestrera geológica para Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi en Ujina. Al año siguiente, trasladó sus operaciones a Pozo Almonte, buscando mejorar la eficiencia logística y disminuir la exposición de los trabajadores a determinados riesgos operacionales.

El aumento de las campañas de exploración y sondajes impulsó posteriormente la necesidad de contar con instalaciones de mayor capacidad. Así surgió el CIPGE, concebido para procesar muestras provenientes de sondajes mineros y transformarlas en información geológica precisa, trazable y útil para los procesos de evaluación y toma de decisiones.

El centro incorpora tecnologías de caracterización NIR, herramientas de digitalización, sistemas de gestión de bases de datos y mecanismos de trazabilidad y control de calidad. Esta combinación permite integrar los conocimientos propios de la geología y la geotecnia con nuevas herramientas tecnológicas aplicadas a la actividad minera.

Otro de los componentes relevantes del proyecto es su vinculación con el empleo regional. Actualmente, el CIPGE cuenta con 102 trabajadores, de los cuales el 74% corresponde a talento local, mientras que las mujeres representan el 20% de su dotación.

La estrategia de desarrollo de capital humano también contempla vínculos con instituciones educacionales de Tarapacá. Geoblast mantiene relaciones con el Liceo Luis Cruz Martínez de Iquique, el Colegio SSCC de Alto Hospicio y la Universidad Arturo Prat, generando espacios para prácticas profesionales y oportunidades de incorporación laboral. A ello se suma un Programa Trainee orientado a la formación de nuevos talentos para la industria.

La infraestructura considera además medidas destinadas a mejorar las condiciones de seguridad y eficiencia operacional. Entre ellas se encuentran mesones con polines, diseñados para disminuir el esfuerzo físico durante la manipulación de bandejas que pueden alcanzar aproximadamente 30 kilos, junto con sistemas de extracción de material particulado y mecanismos permanentes de gestión de riesgos.

En materia de sustentabilidad, el CIPGE opera bajo el modelo de Mejores Prácticas de Economía Circular de ICONTEC. En su última auditoría de seguimiento obtuvo un 94%, correspondiente a la categoría “Óptimo”.

Entre las iniciativas implementadas se encuentran túneles de luz destinados a aprovechar la iluminación natural, además de sistemas para el control y valorización de residuos y mecanismos orientados a la reutilización de materiales.

El proyecto también representa un aporte económico para la región. De acuerdo con antecedentes proporcionados por Geoblast, la operación genera aproximadamente $600 millones anuales que permanecen en Tarapacá, contribuyendo al movimiento económico asociado a la actividad desarrollada por el centro.

La inauguración del CIPGE se enmarca además en la conmemoración de los 30 años de trayectoria de Geoblast, empresa chilena que inició sus actividades en el ámbito de la perforación y tronadura y que posteriormente amplió su especialización hacia áreas como ingeniería, geología, geotecnia, tecnología, instrumentación, caracterización de rocas y soluciones digitales.

Con la puesta en marcha de este centro, Pozo Almonte incorpora una infraestructura especializada directamente vinculada a la cadena de valor de la minería, concentrando en la región capacidades técnicas, empleo y conocimiento aplicado.

El proyecto abre también una oportunidad para profundizar la participación del talento regional en una industria que demanda cada vez mayores niveles de especialización tecnológica, mientras que la incorporación de herramientas digitales y criterios de economía circular plantea nuevos estándares para el desarrollo de los procesos geológicos asociados a la minería.

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