ANALISIS & ESTUDIOS NACIONAL OPINION

Desarrollo del país y candidaturas: una tarea de largo plazo

Omar Villanueva Olmedo Director OLIBAR Consultores-vejeztud divino tesoro… del futuro-

En el 2030 se estima que el 85% de la población actual de Chile estará viva y que el 74% de la población actual sobrevivirá al año 2040.

¿Qué puede esperar esta población de los Programas de Gobierno de los 9 candidatos a la presidencia de la República de Chile? Luego de estudiar los antecedentes de los candidatos podemos afirmar que hasta aquí (en base a lo públicamente conocido): absolutamente poco.

Primero porque tales  programas de gobierno de largo plazo no existen, ni siquiera están bien formulados para los próximos cuatro años, sino que se han entregado  unos  simples  resúmenes de listados de acciones, promesas de reformas, sin objetivos concretos, sin metas, sin determinación de sus beneficios y sus costos, sin explicitar los escenarios futuros posibles para su ejecución y sin lo más importante la “letra chica”. Segundo, por la incapacidad de imaginar que la población del país estará presente para evaluar los resultados logrados por el próximo gobierno a comienzos del año 2018 y lo estará también, esa misma población,  en una gran proporción hasta el 2040. No hay escenarios ni Delfos para anticiparnos a  dichos eventos y los múltiples impactos que conllevan. Pero, por encima de todo, por la incapacidad de imaginarse rigurosamente lo que el país es capaz de construir en el mediano y largo plazo y para desde ahí formular el plan de corto plazo para el próximo cuatrienio de gobierno.

Desde los años 1960 las élites políticas nos han contado un sueño: que seremos un país desarrollado y con ingresos per cápita acordes para el buen vivir. De eso hace ya 53 años de espera. Y ahora nos anuncian que lo seremos el 2020 y sin saber con qué calidad de equidad y los nuevos tipos de pobreza y riqueza a las que accederemos y enfrentaremos.

Sin objetivos claros para el estado nación Chile, sin programas y planes explícitos, sin enunciar  los recursos disponibles y requeridos para ellos, sin los acuerdos profundos y sinceros de las fuerzas internas –políticas y apolíticas- más importantes se podrá llegar en 10, 20 o más años a cualquier parte, pues no sabremos contra qué hay que comparar los resultados que alcancemos. Es como “Alicia en el País de las Maravillas” en que no importa el camino que tomemos sino sabemos dónde queremos ir porque no hicimos las exigencias a tiempo a los candidatos de: ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo?  y ¿Con que recursos? se cumplirán las múltiples promesas.

Por eso es importante que el próximo gobernante tenga un “Programa y Plan Estratégico” para su período que considere lo público y lo privado, y que indique de qué manera va a contribuir para tener un buen y mejor PAÍS en las décadas siguientes.  Pena contar con una “Agencia del Estudios del Futuro: ADEF” que hemos propuesto tantas veces, sin éxito, que ayude a candidatos y gobernantes a definir estos asuntos.

Omar Villanueva Olmedo
Director OLIBAR Consultores