Crisis de representatividad en Chile

Crisis de representatividad en Chile

A medida que se acercan los comicios del próximo 17 de noviembre una suerte de incertidumbre se ha ido apoderando paulatinamente de la agenda política sustentada en el bajo interés de las chilenas y chilenos por participar en este proceso eleccionario.

Rodrigo Durán GuzmánSi consideramos los resultados de las elecciones municipales de 2012 donde, y bajo el debut del sistema de voto voluntario, la abstención ciudadana alcanzó el 60 por ciento, es decir, de un padrón de 13 millones de votantes sólo concurrieron a las urnas un poco más de 5 millones personas lo que nos da un paupérrimo 40 por ciento de participación, la verdad es que el escenario no es muy auspicioso considerando que esta idea ha sido ampliamente reforzada por sondeos de opinión que establecen una participación máxima oscilante entre el 50 y el 60 por ciento del padrón. Algo que no deja de ser llamativo considerado que en esta ocasión lo que está en disputa, entre otros, es nada más y nada menos que la presidencia de Chile cuestión que debiera ser convocante pero que no ha despertado el interés de los votantes. Pero aún, las campañas de los candidatos han estado orientadas a enfrascarse constantemente en la “pelea chica” perdiendo la oportunidad de dar a conocer propuestas concretas, realizables y de interés para las personas. A su vez la franja electoral está llena de lugares comunes, dando cuenta de una clase política carente de ideas, renovación y donde incluso los “nuevos rostros” caen en las incongruencias de los más experimentados.

Ciertamente este escenario da cuenta no sólo de una crisis de representatividad política donde impera la lógica del “mal menor”, sino que también es el reflejo de la falta de atención y escucha por parte de la clase política hacia sus electores, toda vez que éstos no han sido capaces de generar la adhesión y el empoderamiento suficientes para avalar sus respectivos proyectos políticos. Lo anterior se traduce en la falta de interés ciudadanía que considera irrelevante elegir a la persona que vaya a gobernar los destinos del país durante los próximos cuatro años.

El día de la elección, y en base a la cantidad de gente que concurra a las urnas, sin duda serán muchas las voces que se alzarán vociferando en contra del sistema de voto voluntario u otros como responsables de esta debacle. Sin embargo la autocrítica tendrá que venir precisamente de los actores políticos que en base a sus acciones, carencia de relato e incapacidad de encantar al electorado pondrán en jaque la estabilidad del sistema en su conjunto.

Rodrigo Durán Guzmán

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