La renuncia del director ejecutivo del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Chinchorro, Hary Donoso, ocurrida el 6 de junio en medio de denuncias de maltrato laboral —según fuentes cercanas al organismo— continúa generando repercusiones en la región de Arica y Parinacota. Nuevos antecedentes apuntan a la participación de la Agencia de la Calidad de la Educación en las gestiones previas a su salida, lo que refleja la estrecha interrelación entre los procesos de evaluación educativa y la administración interna de los servicios locales.
El rol de los SLEP en la educación pública
Los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) forman parte de la reforma que busca fortalecer la educación pública en Chile, traspasando la gestión desde los municipios hacia un modelo descentralizado pero articulado por el Estado. Entre sus principales funciones están:
- Administrar los establecimientos educacionales de su territorio.
- Gestionar los recursos humanos, financieros y materiales.
- Acompañar a docentes y directivos en la mejora de sus prácticas.
- Garantizar la calidad y equidad en el aprendizaje de los estudiantes.
En la región norte, el SLEP Chinchorro tiene bajo su responsabilidad a escuelas y jardines de Arica y sus alrededores, convirtiéndose en una institución clave para el desarrollo educativo del extremo norte del país.
Reuniones y gestiones previas
El 13 de agosto se reunió en Iquique el directorio de los SLEP de Iquique, Tamarugal y Chinchorro. En representación de este último asistió Julia Oróstegui, quien asumió como directora subrogante tras la renuncia de Donoso.
De acuerdo con lo informado por Diario Arica Online, entre el 29 y 30 de mayo -días antes de la dimisión- el Secretario Ejecutivo de la Agencia de la Calidad de la Educación, Gino Cortez, visitó la región y sostuvo reuniones con Oróstegui. Durante esos encuentros se recopilaron antecedentes sobre denuncias de maltrato laboral, los cuales fueron posteriormente enviados a Santiago.
La Agencia de la Calidad, cuyo mandato es evaluar el aprendizaje de los estudiantes en el país, posee un rol estratégico que no se limita a la medición de resultados, sino que también le otorga una visión privilegiada sobre la gestión interna de los servicios locales.
Vínculos y coordinación
Según la misma publicación, Oróstegui y Cortez trabajaron juntos en la Agencia de la Calidad entre 2013 y 2019, lo que habría facilitado la coordinación de estas gestiones. Aunque este vínculo no implica responsabilidad directa en la renuncia de Donoso, sí permitió que los antecedentes llegaran con rapidez a las instancias centrales en Santiago.
Una señal de alerta
Lo ocurrido en el SLEP Chinchorro abre una interrogante mayor: ¿cómo compatibilizar la función evaluadora del Estado con la necesidad de fortalecer la gobernanza interna de los SLEP? La experiencia muestra que no basta con medir aprendizajes si no se garantiza un clima laboral sano, liderazgo estable y una administración transparente.
En un territorio tan desafiante como el norte de Chile, donde la educación pública cumple un rol fundamental en la cohesión social y en la igualdad de oportunidades, los SLEP deben consolidarse como instituciones sólidas y confiables. La ciudadanía y las comunidades escolares esperan estabilidad y liderazgo efectivo, y las autoridades tienen el deber de asegurar que así sea.
