1.- Todos los aƱos el 1 de noviembre la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de Todos los Santos. Es un dĆa en el que se honra a los santos, conocidos y desconocidos, que han sido ejemplos de santidad.
2.- Son santos aquellas personas que nos han precedido y que han llegado a la meta, el Cielo. Significa gozar de la visión beatĆfica en la presencia de Dios por toda la eternidad.
3.- En el Concilio Vaticano II se recordó a los cristianos la llamada universal a la santidad que hizo el Señor: todos hemos sido llamados a la santidad, a la identificación con Cristo.
4.- La imitación de Cristo, y por lo tanto el llegar a ser santos, se hace posible por la presencia en nosotros del EspĆritu Santo, que es quien nos mueve interiormente a amar a Dios y a amarnos los unos a los otros como Cristo nos ha amado.
5.- El Papa Francisco explica que para ser santos tenemos que cumplir con nuestros deberes: ārezar, ir al trabajo, cuidar a los hijos⦠Y hacerlo todo con el corazón abierto a Dios. Con esa alegrĆa de que ese trabajo, tambiĆ©n en la enfermedad, el sufrimiento, la dificultad, estĆ© abierto a DiosĀ».
6.- Se nos anima a acudir a los santos este dĆa especialmente para pedirles que intercedan por nosotros ante Dios y podamos asĆ alcanzar la misma santidad, salvando el alma, mereciendo el Cielo. El dĆa siguiente, el 2 de noviembre, se celebra el DĆa de los Difuntos en el que se reza por las almas de los fallecidos y se visita sus tumbas.
7.- Los orĆgenes de esta fiesta se remontan al siglo IV cuando ante el gran nĆŗmero de mĆ”rtires a causa de las persecuciones romanas se hizo prĆ”cticamente imposible una celebración particular para cada uno de ellos. En 13 de mayo del aƱo 610 el papa Bonifacio IV consagró el Panteón romano a la Madre de Dios y a todos los santos mĆ”rtires, por lo que en Roma la celebración pasó a ser ese dĆa. Posteriormente en el siglo VIII con los pontĆfices Gregorio III y Gregorio IV se estableció el 01 de noviembre como el dĆa de la celebración para la Iglesia universal y asĆ se celebra hasta hoy.
8.- Chile tiene propiamente dos santos, santa Teresa de Los Andes y san Alberto Hurtado. Son los Ćŗnicos que han llegado hasta el final del camino del proceso de canonización. Tras ellos se encuentran nuestros beatos, que son cuatro: Laura VicuƱa, Ceferino NamuncurĆ”, JosĆ© AgustĆn FariƱa y MarĆa Crescencia PĆ©rez. Antes estĆ”n los venerables, al menos seis en el caso chileno, y los siervos de Dios, que llegan a ser cerca de quince.
9.- Su importancia se debe a que por una parte, esta Solemnidad nos recuerda que la llamada a la santidad es universal, para todas las personas de cualquier condición y en la situación en que se encuentren. Todos pueden con la gracia de Dios llegar a ser santos dando cumplimiento al anhelo mĆ”s Ćntimo que anida en el corazón de la persona humana: el deseo de Dios. Por otra parte, la presencia de esta fiesta en el calendario civil puede hacernos considerar cómo la luz de la fe ilumina la ciudad de los hombres y cómo el anhelo de santidad eleva la dedicación de los cristianos a preocuparse por el bien de todos los hombres.
